Sunday, 25 July 2010

"Sin fracaso empresarial no existe la innovación"


ENTREVISTA: Carreras & capital humano HENRY CHESBROUGH Experto en innovación empresarial

Henry Chesbrough, nuevo profesor visitante de ESADE, es el creador del término Open Innovation y gurú del mismo. Entre sus temas de investigación destacan: innovación en las organizaciones, estructuración y gestión de la investigación y su desarrollo, la gestión de la propiedad intelectual, la tecnología basada en beneficios y las empresas de capital de riesgo, o la evolución comparativa de las industrias de alta tecnología entre Estados Unidos, Japón y Europa Occidental.

A lo largo de su trayectoria profesional, el profesor Chesbrough ha trabajado en distintas empresas incluidas en el Fortune 500 y en áreas como: el almacenamiento masivo, el software de aplicación, redes y comunicaciones, y servicios de información. Cuenta con tres publicaciones que giran en torno al concepto de "Innovación Abierta": Open Innovation: The New Imperative for Creating and Profiting from Technology (HBS Press, 2003), Open Business Models: How to Thrive in the New Innovation Landscape (HBS Press, 2006) y Open Innovation: Researching a New Paradigm (Oxford, 2006).

En 2003 fue nombrado the Scientific American Top 50 Business and Technology leaders.
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A Henry Chesbrough le cuesta salir del guión. Pero cuando lo hace, deja las cosas claras: "Los mismos directivos que siempre hablan de innovación suelen ser los primeros en castigar el fracaso". Él lo sabe muy bien. En el 2003 acuñó un concepto que cambió para siempre la forma de innovar de las compañías. En lugar de cerrarse sobre sí mismas, Chesbrough aconsejaba abrirse al exterior. En lugar de costear anquilosados departamentos internos de I+D, debían colaborar con universidades, centros de investigación, clientes e incluso competidores para generar nuevas ideas. Lo llamó innovación abierta (open innovation). "Nunca pensé que el término se haría tan popular", reconoce entre risas.

Grandes multinacionales, desde Intel hasta Procter & Gamble, le hicieron caso. Hoy muchas siguen su consejo empujadas por la crisis. Profesor en la Haas School of Business de la Universidad de California, Berkeley (EE UU) y autor de tres libros, cree que "sin fracaso no existe innovación". A su paso por Barcelona, Chesbrough, de 54 años, invitó a los directivos a vivir en modo de reinvención permanente: "Cualquier modelo de negocio se acaba quedando obsoleto. Es su responsabilidad que esto no ocurra".

Pregunta. ¿Es la innovación abierta un sustituto del modelo tradicional, donde una empresa lo hace todo internamente?
Respuesta. Es una alternativa. Seguirá habiendo ocasiones donde sea mejor integrarse verticalmente, pero si un sector es muy dinámico habrá más ventajas de especializarse en algunas actividades y colaborar con agentes externos en el resto.


P. ¿Qué pasos deben dar las empresas para adoptar este modelo?
R. Lo mejor es tomar alguna unidad de negocio que no esté funcionando bien y probarlo ahí primero. Luego, antes de abrirse al exterior hay que abrirse internamente, desarrollar una lista de necesidades y compartirla dentro. Esa lista debe responder a los objetivos a futuro de la organización y a lo que falta para conseguirlos. También deben trabajar con el departamento legal. Cuando utilizas ideas del exterior o dejas que otros utilicen tus propias ideas surgen problemas de propiedad intelectual que deben ser gestionados.


P. Comercializar esa propiedad intelectual es el gran obstáculo. Sobre todo si hay muchas partes involucradas.
R. Es una cuestión de atar muy bien los contratos, acuerdos de confidencialidad, de licencias y de exclusividad. Pero también de confianza. Por ejemplo, si te abres a tus clientes y les invitas a participar en el proceso de innovación tienes que fijar de antemano qué poseerá la firma y qué el cliente al final de la colaboración.


P. Las empresas crean nuevos productos y servicios, pero les cuesta mucho innovar en su propio modelo de negocio. ¿Por qué?
R. Porque los modelos de negocio exitosos desarrollan inercia. Es muy fácil seguir haciendo lo mismo que trajo dinero en el pasado. Es un área donde la mayoría de las compañías son muy débiles. A los directivos les encanta hablar de innovación, pero no de riesgo y fracaso.


P. ¿Cómo evitar esa resistencia, conseguir que el I+D se vea como una oportunidad?
R. Una forma es distinguir entre fracaso y error. El fracaso es una consecuencia natural de experimentar, ayuda a aprender. Un error es repetir algo que ya se ha hecho antes y de lo que no se ha aprendido. Para que los directivos abracen la innovación debemos castigar los errores y promover el fracaso, relacionarlo con el aprendizaje.


P. ¿Se puede ser un buen directivo sin saber innovar?
R. La innovación aporta crecimiento. ¿Se puede ser un buen directivo y no entender cómo crecer el negocio? No. Cualquier ejecutivo debe preocuparse de expandir su organización y, por tanto, de la actividad innovadora. Puede no ser un experto en ella, pero necesita valorarla.


P. Dígame algún ejecutivo que entienda mejor que nadie la innovación.
R. Hay que dar crédito a Steve Jobs, ha llevado a Apple a un punto en el que el valor de mercado de la compañía supera al de Microsoft. Y Jeff Bezos transformó Amazon de una página web que sólo vendía libros a uno de los mayores destinos de compras online de todo tipo.


P. Pero Apple tiene uno de los ecosistemas de I+D más cerrados y controlados de la industria.
R. Apple es muy buena innovando en modelos de negocio. Los propietarios de contenidos musicales antes solamente veían descargas ilegales en Napster y BitTorrent. Vino Steve Jobs y les invitó a participar en iTunes, un sistema legal para descargar música. La plataforma no es abierta, pero el modelo de negocio sí. Lo mismo ocurre con el AppStore en el iPhone.


P. ¿Cuál es, entonces, el balance ideal entre cierre y apertura?
R. En los primeros pasos de una compañía tienes que ser abierto. A medida que el mercado madura debes encontrar una forma de competir dentro de la industria, y comienzas a ser un poco menos abierto. Es mi consejo, pero Steve Jobs nunca me ha llamado para dárselo, y hay que reconocer que lo hace muy bien (risas).


P. ¿Qué podrían hacer los Gobiernos para fomentar el I+D privado?
R. La forma en la que se comportan como compradores de innovación es muy burocrática. Si simplificaran sus procesos de adquisición podrían contribuir más a su país. Además, cuando compran a pequeñas compañías deberían pagarles en 30 días. Para una pyme, esta es la diferencia entre cerrar o sobrevivir.

P. ¿Qué países lo están haciendo bien?
R. Israel es uno de ellos. Es pequeño y muchas ideas vienen del sector de defensa. Son muy rápidos en transformar esas tecnologías en nuevos negocios de uso civil. Están, además, muy bien conectados con Europa y EE UU. Finlandia también lo está haciendo bien a través de Tekes, su agencia pública de financiación de tecnología e innovación.


P. ¿Y España?
R. España se encuentra en un momento de severa recesión económica. Pero el sector público no lo está haciendo mal a la hora de atraer gente de todo el mundo y movilizar proyectos creativos. Y eso es fundamental. Si España quiere innovar debe estar conectada globalmente.

Artículo de Diario El País. http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/fracaso/empresarial/existe/innovacion/elpepueconeg/20100725elpnegser_1/Tes 25/07/2010
Por: MANUEL ÁNGEL-MÉNDEZ

Sunday, 4 July 2010

ABENGOA. Prosigue su conquista del mercado norteamericano.


El Presidente Obama anuncia la aprobación preliminar de una garantía de préstamo por valor de 1.450 millones dólares para una planta de Abengoa Solar.



Por lo visto, los americanos van a celebrar su "4 de julio" con sabor español.
(para leer el texto del discurso de Obama, pincha en el título de este post).
Raúl Cobos.


Con esta garantía se construirá Solana, la mayor planta solar del mundo.
El anuncio fue hecho por el Presidente Obama durante su tradicional discurso semanal.
Washington, DC. El Presidente de Estados Unidos anunció hoy en su discurso semanal la aprobación de una garantía federal (“Federal Loan Gurantee”) de 1.450 millones de dólares concedida a Abengoa Solar. Esta garantía apoyará la construcción y puesta en marcha de Solana, planta termosolar de 250 megavatios, en Arizona, EE.UU.

En su discurso de hoy el Presidente Obama ha dicho que “es una buena noticia que hayamos sido capaces de atraer a una empresa para construir una planta y crear puestos de trabajo aquí en América”.

Solana incluirá seis horas de almacenamiento de energía térmica, lo que permitirá producir electricidad durante los períodos nublados y tras la puesta del sol, satisfaciendo el pico de demanda de electricidad que existe en esta zona en los meses de verano. La planta estará ubicada a unos 100 kilómetros al suroeste de Phoenix, cerca de Gila Bend, Arizona. Solana producirá electricidad suficiente para servir a 70.000 hogares y evitar la emisión de 475.000 toneladas de CO2 al año.

El programa de garantías federales forma parte del “American Recovery and Reinvestment Act” aprobado por el congreso de los Estados Unidos en febrero de 2009 y está gestionado por el Departamento de Energía de EE.UU. Santiago Seage, presidente de Abengoa Solar, declaró que"esta garantía nos permitirá iniciar la construcción de Solana este año. Quiero destacar el liderazgo y el esfuerzo realizado por el Departamento de Energía de Estados Unidos para hacer realidad Solana, que se encuentra en un estado muy avanzado de desarrollo, ya que ha obtenido la mayor parte de las autorizaciones locales y estatales”.

La construcción y operación de Solana generará importantes beneficios económicos y medioambientales para el estado de Arizona, y contribuirá al logro de los objetivos de independencia energética de Estados Unidos. La vicepresidenta de Abengoa Solar en Arizona, Kate Maracas, destacó que "la construcción de Solana creará entre 1.600 y 1.700 nuevos puestos de trabajo durante la construcción, y 85 puestos de trabajo más durante su operación y mantenimiento. Por otro lado, las actividades de construcción, operación y mantenimiento, crearán miles de empleos indirectos adicionales.

Desde una perspectiva medioambiental, Solana ofrecerá a Arizona energía limpia, libre de contaminación y de gases de efecto invernadero, y al mismo tiempo, reducirá la necesidad de generación eléctrica procedente de combustibles fósiles, evitando la emisión de casi medio millón de toneladas de CO2 al año. Estas reducciones contribuirán al cumplimiento de los objetivos estatales en el ámbito de las energías renovables, así como al cumplimiento de los objetivos nacionales de mitigación del cambio climático.

Por otro lado, a finales de 2009 Abengoa Solar firmó un contrato de compraventa de energía en California para vender la electricidad generada por una planta termosolar de 250 megavatios ubicada en el desierto de Mojave, a unos 150 kilómetros al noreste de Los Angeles. La compañía también tiene varios proyectos en desarrollo en el suroeste de EE.UU. Abengoa Solar está construyendo actualmente 350 megavatios en plantas termosolares en todo el mundo, y tiene 142 megavatios solares ya operativos. Es la única compañía en el mundo que opera tanto plantas con tecnología de torre como plantas con tecnología de colectores cilindroparabólicos. Solana representa la décima planta termosolar de Abengoa Solar en todo el mundo.

Referencias:

Acerca de Abengoa Solar.

Abengoa Solar desarrolla y aplica tecnologías de energía solar para luchar contra el cambio climático y asegurar un desarrollo sostenible.

www.abengoasolar.com

Acerca de Abengoa.

Abengoa es una empresa tecnológica que aplica soluciones innovadoras para el desarrollo sostenible en los sectores de infraestructuras, medio ambiente y energía. La compañía está presente en más de setenta países, donde opera con sus cinco grupos de negocio: Solar, Bioenergía, Servicios Medioambientales, Tecnologías de la Información, e Ingeniería y Construcción Industrial.

www.abengoa.com

Sunday, 16 May 2010

Internacionalización y modernización de la economía española.


La internacionalización en la globalidad  

Un muy interesante artículo producido por AFI (Analistas Financieros Internacionales) para ICEX

Hoy, las empresas hacen frente al proceso de globalización mediante la internacionalización. La  globalización es un proceso que además de generar cambios en las condiciones competitivas y  en la organización de las empresas está suponiendo cambios en los modelos de producción y  en los intercambios comerciales, financieros, etc.  La apertura de una economía hacia la  globalización implica a los flujos comerciales y financieros, a la relocalización continua de  capacidades productivas organizadas en esquemas distribuidos por varios países y hace tanto  de las exportaciones como de las importaciones, y de los flujos de inversión directa, sean de  salida o de entrada, poderosos vectores de competitividad y modernización de las economías.


La internacionalización hoy no tiene nada que ver con la que se practicaba hace un par de  décadas. Y crecientemente adquirirá una dimensión global en la que se difuminarán los  conceptos convencionales de mercados exteriores, sedes y filiales para dar pleno paso a lo que  ya hoy se dibujan como mercados globales (la automoción, el turismo, la logística, la fabricación  avanzada, los servicios financieros, la salud, los servicios colectivos, la agroalimentación, etc.) y  cadenas de valor distribuidas por todo el globo, sistemas modulares de producción de bienes y  servicios, nodos de decisión estratégica, financiera, de innovación, de marketing. Nodos  cambiantes, decisiones optimizadas. En una palabra, industrias y negocios globales atendidos  por empresas igualmente globales de escala proporcionada a los mercados en los que actúan y  cadenas de suministro considerablemente exigentes nutridas por empresas de todos los  tamaños y especializaciones, eficientes y comprometidas con los objetivos de cada negocio  global por valiosos lazos de cooperación y competencia.

Podéis acceder al informe completo en el siguiente link.

Saturday, 1 May 2010

Cómo perdemos nuestro tiempo.


En cómo hacemos lo que hacemos cada día residen los motivos por los que no tenemos tiempo para nada. Los llamados “ladrones de tiempo” acaban haciéndonos perder un precioso tiempo que podríamos dedicar a usos más productivos, en lo personal y/o en lo profesional:

NO PLANIFICAMOS O PLANIFICAMOS MAL. No reconocer el valor de la planificación y la típica impaciencia para gestionar cualquier asunto de modo inmediato son las causas de una pobre planificación. Cuando no hay un plan de acción, las acciones que se acometen acaban desembocando en una improductiva utilización del tiempo que normalmente es crítico para que la tarea se pueda realizar de modo adecuado, eficaz y eficiente. Al final, las personas acaban por agobiarse al no contar con el tiempo necesario para desarrollar la tarea en cuestión.

TODO ES URGENTE, TODO ES UNA CRISIS. En la mayoría de los casos, todas estas típicas “crisis” tienen su origen en una mala o inexistente priorización de tareas. Cuando no se hace una distinción entre tareas URGENTES, IMPORTNTES e INNECESARIAS, es más que probable que las tareas NO importantes se lleven a acabo antes que las que sí lo son (que, en muchas ocasiones, ni se llegan a realizar). Por consiguiente, las personas acaban quejándose de que no tienen tiempo para las cosas importantes.

TENDENCIA A DEJAR LAS COSAS PARA DESPUÉS. Es fácil posponer cualquier acción o tarea para otro momento porque “ahora no toca”. El problema está en que las tareas se apilan, se pierden de vista y, al final, acaban convirtiéndose en una crisis que pudo haber sido fácilmente evitada. Este tipo de dilaciones se producen, habitualmente, cuando se quiere hacer todo al mismo tiempo y/o cuando las prioridades o no están definidas o están equivocadas. Es muy típico el estar haciendo algo y dejarlo por lo inmediato que se nos pida que hagamos, que volvemos a relegar tan pronto llega otra petición u otra necesidad por hacer cualquier otra cosa. Al final, el resultado es catastrófico.

INTERRUPCIONES. Normalmente, interrupciones y distracciones son el fruto de falta de planificación, escasa concentración y falta de control sobre el entorno que nos rodea. Hay un sinfín de formas en las que estas interrupciones se materializan: compañeros que pasaban por allí, llamadas de teléfono, correos electrónicos, reuniones no planificadas, poca comunicación entre compañeros / directivos, cadena de mando y autoridad poco clara, etc. A veces es recomendable trabajar en zonas donde haya menos posibilidades de ser molestado y avisar de que se está ocupado y no se debe ser molestado.

AUSENCIA DE DELEGACIÓN. Cuando no se delegan tareas o la autoridad para gestionarlas a otros, y uno quiere hacer todo por sí mismo, se acaba por hacer las cosas mal, tarde, no hacerlas y haber perdido el tiempo o el control sobre el mismo. Hay directivos que creen que sus subordinados no podrían hacer tal o cual tarea tan bien como ellos. Piensan que algo irá mal o no se hará bien si no son ellos quienes ejecuten la tarea. Al final, estos directivos acaban no dedicándole el tiempo necesario a los asuntos importantes como planificar a largo plazo porque, precisamente, no tienen tiempo para ello; siendo esto motivado por haber estado dedicando ese tiempo, precisamente, a operaciones y acciones del día a día, que deberían haberse delegado.

REUNIONES INNECESARIAS Y MAL ORGANIZADAS. Si se convoca una reunión sin una agenda específica y nada productivo resulta de ella, claramente, esa reunión fue innecesaria.

DESORGANIZACIÓN GENERAL. Los directivos y trabajadores pierden muchísimo tiempo, simplemente, por la desorganización en su empresa. Un entorno desorganizado impide que cada cuál sepa qué hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo y a quién reportarlo. La desorganización en la empresa merece, por sí misma, varios posts específicos; pero sin duda que este mal endémico de muchas de nuestras empresas condiciona, sensiblemente, las inmensas pérdidas de tiempo de trabajadores y directivos. Hay estudios que muestran que los trabajadores pierden, por culpa de la desorganización en su empresa, una media de una hora de productividad diaria: ¿a cuánto coste monetario ascendería la factura si, simplemente, multiplicásemos el coste de esa hora de cada trabajador durante un año completo?

DESORGANIZACIÓN PARTICULAR. La simple falta de organización, de orden, de método en el trabajo y puesto de trabajo concreto de cada uno repercuten en una gran pérdida de tiempo. A veces, recomendaciones tan simples como las siguientes, contribuyen a que podamos optimizar mejor el tiempo del que disponemos: manteniendo a mano y en lugares concretos los elementos que vamos a necesitar, ordenando nuestro lugar de trabajo, asegurándonos de que contamos con los materiales y la información necesaria antes de comenzar la tarea que vamos a acometer, manteniendo un planificador de actividades por días…

DEFICIENTE DISTRIBUCIÓN FÍSICA. En ocasiones, algo tan simple como el no disponer de un fácil y rápido acceso a elementos de uso habitual ocasiona una ingente pérdida de tiempo. Ejemplos habituales son: escanear un documento, conseguir papelería de empresa, etc.

ACT ITUDES NEGATIVAS. Este tipo de actitudes hacen que las personas estén más pendientes de los problemas (reales, ficticios, personales, profesionales; del tipo que sea) y no de las soluciones que puedan solucionarlos. Además, cuando unos tienen esta actitud, no sólo ellos son perjudicados, sino que al compartir sus preocupaciones y quejas con otros compañeros, también aquéllos verán como su valioso tiempo será afectado.

GENTE NEGATIVA. Rodearnos de gente negativa hace que tengamos que dedicar tiempo a escucharles sin obtener nada positivo o aprovechable de ellos. Resulta obvio que evitar interaccionar con este tipo de personas ayuda a minimizar las pérdidas de tiempo improductivo.

El tiempo perdido es irremplazable; ya sea en lo personal, como en lo profesional. Miremos a nuestro alrededor e intentemos hacer de nuestro tiempo algo valioso y productivo para nosotros mismos, los que nos rodean y para las organizaciones a las que tanto tiempo de nuestra vida dedicamos.

La mala gestión del tiempo.


Todos podemos hacer lo que nos plazca con el tiempo del que disponemos, aprovecharlo o desperdiciarlo; es nuestra decisión. Pero cada segundo que ha pasado, ha pasado para siempre.

Bruce Lee.

Cada uno de nosotros dispone de la misma cantidad de tiempo: 60 segundos en un minuto; 60 minutos en una hora; 1.440 minutos en un día; y 525.600 minutos en un año. La mayoría de la gente afirma que le falta tiempo para todo, y sólo una ínfima minoría dicen que realmente saben sacarle partido a su tiempo. Esos pocos lo consiguen mediante una gestión efectiva de su tiempo.

La Gestión del Tiempo se refiere a cómo controlar el uso del recurso más valioso, y menos valorado, del que disponemos. Trata de cómo gestionarnos a nosotros mismos en relación con el tiempo. Es establecer prioridades, hacerse cargo de cada situación y de la utilización del tiempo. Significa cambiar aquellos hábitos o actividades que ocasionan pérdidas de tiempo. Es tener predisposición para adoptar hábitos y métodos que nos permitan sacar el máximo partido a cada minuto del que disponemos.

Cuando contamos con buenas habilidades de gestión del tiempo también estamos en control de nuestros propios niveles de energía y estrés. Podemos encontrar, entonces, un equilibrio entre la vida familiar y el trabajo diario. Hayamos más fácilmente la flexibilidad necesaria para responder a acontecimientos inesperados o nuevas oportunidades.

No se trata de la cantidad de tiempo de que disponemos, sino del uso que hagamos de él.

En nuestro mundo, el tiempo pasado no puede ser reemplazado por otro, ni podemos crear más tiempo. Un minuto desperdiciado es una oportunidad perdida de haber hecho algo con valor para uno mismo. Por tanto, la cuestión es de qué modo empleamos nuestro tiempo.

SÍNTOMAS DE UNA MALA GESTIÓN DEL TIEMPO

Una pobre o mala gestión del tiempo se pone de manifiesto, habitualmente, mediante algunos síntomas típicos que son fácilmente perceptibles.

Las personas que presentan alguno/s de los siguientes síntomas no estarán gestionando su tiempo adecuadamente.

PRISA CONSTANTE. Personas que siempre tienen prisa, que todo lo quieren para “ya”, que corren entre reunión y reunión, para las que todo es urgente.

RETRASOS FRECUENTES. Personas que tardan en contestar, que llegan tarde a reuniones o que las retrasan constantemente. Personas que han de facilitar informes o información en un plazo y que rara vez lo cumplen. Es habitual que se les tenga que pedir una y otra vez que nos contesten (e-mails, llamadas de teléfono, etc.), y con relativa frecuencia esas contestaciones o no llegan o llegan tarde y con mala calidad.

DESMOTIVACIÓN, BAJO RENDIMIENTO, AGOTAMIENTO VISIBLE: Personas para las que con habitualidad se encuentran saturadas, sobrecargadas de tareas. Lo “tocan” todo, pero acaban gestionando muy pocos asuntos de modo efectivo. No se dejan de hacer cosas, pero el rendimiento es escaso y el coste invertido, como resultado de esta mala gestión, tiende a ser muy alto.

FRUSTRACIÓN: Personas que suelen comentar que no entienden “cómo es posible que aún sigamos así”, que creían que “ese tema estaba ya solucionado, pero no lo está”. La ineficiencia y la mala organización acaban por desembocar en una sensación de frustración cuando se hace patente que la gestión “no marcha”. No se analiza realmente el porqué (eso debería ser lo importante) sino que nos quedamos en la sensación de frustración y de impotencia, culpando muchas veces a los demás.

IMPACIENCIA: Personas que continuamente demandan de su equipo, colegas, subordinados, etc., por aquél informe que pidió, por aquél otro resultado, por tal o cual respuesta… Y todo se quiere ahora, inmediatamente. Esta impaciencia premia lo “rápido”, esté bien o mal, más que lo “adecuado” y los resultados son, por tanto, no siempre adecuados.

CONSTANTES DUDAS ENTRE DIFERENTES ALTERNATIVAS: Personas que constantemente dudan entre qué hacer, qué opción escoger, qué alternativa elegir. Dudas que en gran parte son el fruto de las precipitaciones y la falta de análisis, lo que finalmente desemboca en una deficiente apreciación de el estado real de la situación, las opciones disponibles y el mejor curso de acción a implementar teniendo en cuenta todas estas circunstancias.

DIFICULTADES EN LA DEFINICIÓN Y EL ALCANCE DE METAS: Personas que no planifican, que actúan a corto plazo y que un día sí y otro también toman un curso de acción distinto en función de variables que antes no se habían considerado. Como no se definen metas, éstas no se pueden alcanzar.

Se podrían haber citado más características, pero las anteriores ya suman gran parte del perfil definitorio de estas personas que gestionan mal su tiempo.

Al final, el tiempo es el mismo para todos. Un minuto es un minuto en todas partes. ¿Hacemos un buen uso de nuestro tiempo? ¿realmente sabemos sacarle partido a nuestro tiempo?


Monday, 26 April 2010

Las 8 máximas del LIDERAZGO de Jack Welch


Durante sus 20 años como CEO en General Electric, Jack Welch desarrolló un gran conocimiento sobre liderazgo y creación de equipos de éxito.

Según Jack Welch:

1. Un líder mejora su equipo constantemente, utilizando cada encuentro como una oportunidad para evaluarlo, entrenarlo, e infundir en él confianza en sí mismo.

2. Un líder se asegura de que los empleados no sólo vean la visión, sino de que la vivan y la respiren.

3. Un líder se mete en la piel de su gente para transmitir energía positiva y entusiasmo.

4. Un líder establece confianza con franqueza, transparencia y reconocimiento.

5. Un líder tiene el coraje de tomar decisiones siguiendo sus instintos, aunque no sean populares.

6. Un líder prueba e insiste con una curiosidad que se acerca al escepticismo, asegurándose de que sus preguntas sean respondidas con acciones.

7. Un líder inspira arriesgándose, y a aprender dando ejemplo.

8. Un líder celebra.


Estas 8 máximas se extraen de la revista EXPOMANAGEMENT 2010 que se edita, precisamente, con motivo de la celebración en Madrid de este importante evento.

Friday, 19 February 2010

Caso TOYOTA. Aprenda a pedir perdón para salvar su empresa.


La crisis de Toyota por un fallo mortal en sus coches lo confirma: no valen de nada disculpas tibias ni tardías. El cliente exige respuestas.


Artículo publicado hoy (19/02/10) en El País.

"Estamos en un Lexus... Vamos hacia el norte por la 125 y el acelerador está bloqueado... Tenemos problemas... Nos hemos quedado sin frenos... Nos estamos acercando al cruce... Espere... Espere y rece... Rece...". La conversación terminó con el sonido de un choque. Esta llamada se produjo el 28 de agosto pasado al servicio de emergencia de San Diego (California). Nadie podía aventurar que ese accidente, en el que murieron cuatro personas, iba a suponer el comienzo de una pesadilla para uno de los paradigmas empresariales de la última década: Toyota. Sólo en EE UU ya hay 34 muertes que podrían estar vinculadas a fallos mecánicos en sus vehículos.

Buscar soluciones rápidas como llenar el mercado de publicidad no sirve

La gestión de un problema no acaba cuando se apaga el interés de la prensa

Muchas compañías carecen de un protocolo anticrisis y deben improvisar

Excusarse se ve poco práctico en un mundo basado en lazos mercantiles

Ninguna empresa está a salvo de que una crisis le estalle en las manos. En cambio, sí puede prepararse para manejar un eventual problema y minimizar su impacto. Toyota es el mayor fabricante de coches del mundo. En 2007 desbancó a General Motors como líder en la industria. El grupo japonés era un espejo donde mirarse para el sector, ejemplo de fiabilidad e innovación, pionero en el segmento emergente de los híbridos, pero la llamada masiva a revisión de numerosos de sus modelos por fallos principalmente en el acelerador -el proceso de revisiones empezó en 2009, pero se ha intensificado desde el pasado 21 de enero y afecta ya a nueve millones de vehículos- le ha costado 22.000 millones de euros de capitalización en Bolsa y, lo que es más grave, una enorme erosión en su imagen de marca. Los expertos señalan que nos encontramos ante un "caso de libro" de mala gestión de una crisis.

La presión sobre Toyota es enorme. Clientes, inversores y políticos han puesto en la picota a la compañía. Las críticas no se refieren tanto a los problemas técnicos -las llamadas a revisión son una práctica habitual- como a presuntos errores humanos. Las autoridades estadounidenses, por ejemplo, investigan si Toyota subestimó las primeras denuncias de clientes acerca de los fallos, y si, tras tomar conciencia de éstos, se ocultaron durante algún tiempo los problemas de seguridad.

"En el mundo empresarial hay dos tipos de crisis. Por un lado están las que surgen por acontecimientos imprevistos y, por otro, las que tienen su raíz en la mala gestión de los directivos. Estas últimas son más difíciles de parar", explica Arturo Pinedo, socio director de la consultora de comunicación Llorente y Cuenta y responsable del área de crisis. "Situaciones como la de Toyota son previsibles. De hecho, tenían conocimiento de los problemas por las quejas de sus clientes. Deberían haber estudiado el problema y comunicarlo. La tentación de guardar la información a ver si escampa es muy grande", añade.

El epicentro del terremoto Toyota ocurrió el 21 de enero. Ese día el fabricante llamó a revisión a 2,3 millones de vehículos en EE UU. La bola de nieve con especulaciones de todo tipo empezó a crecer desde ese día, pero pasaron casi dos semanas hasta que el presidente de la compañía y nieto del fundador, Akio Toyoda, compareció ante los medios de comunicación (desde entonces ya ha dado tres ruedas de prensa). Esta tardanza, unida a la tibieza a la hora de reconocer públicamente los fallos, habrían contribuido a engordar el problema. En la cultura japonesa, la petición de perdón está muy extendida, pero según se haga este ritual puede significar distintas cosas. Toyoda se inclinó ante las cámaras de televisión. Sin embargo, el grado de inclinación de su reverencia se interpretó, según estos códigos, como una petición de disculpa por los trastornos causados a sus clientes, y no como un signo de asunción de culpa por los defectos de los coches. Este último caso habría dado munición a los abogados contra la empresa.

¿Debe un ejecutivo pedir disculpas cuando por acción u omisión su empresa ha causado molestias o ha puesto en riesgo la seguridad de sus clientes? "En general, cuesta pedir perdón. No tanto por una cuestión de orgullo, sino porque se interpreta que es una actitud con poco sentido empresarial en un mundo regido estrictamente por una relación mercantil", señala el economista y escritor Fernando Trias de Bes. "En estos casos las compañías optan por buscar soluciones, es decir, vías de comunicación más racionales que emocionales. Una petición pública de disculpas tiene un efecto práctico limitado. El consumidor lo que quiere es que le den una respuesta", añade este experto que participará en la próxima edición de Expomanagement.

Desde Toyota España admiten que para ellos todo lo que se ha montado alrededor de la compañía es algo "nuevo", y que al principio pudo haber cierta falta de sincronización entre la información que se daba desde Japón, EE UU y Europa. Además, reconocen que esta situación les va a servir para aprender algunas lecciones. "Una de las máximas que rigen Toyota es un principio japonés llamado kaizen, que significa que siempre se pueden mejorar las cosas. Debemos aprender mucho de esta experiencia. Hay que mejorar ciertos aspectos de comunicación interna y externa", señalan. Sin embargo, insisten en el mensaje de que para la compañía lo primero siempre ha sido la seguridad y la tranquilidad de sus clientes. "En menos de tres semanas se han desarrollado nuevas piezas, se han probado y ya están en los concesionarios", aducen.

La salud y la seguridad son siempre las dos incógnitas que deben despejarse, cuanto antes, en una emergencia empresarial. Casualmente, en la cultura japonesa el término crisis tiene un doble significado: por un lado es un problema, por otro una oportunidad. Enrique Alcat, experto en comunicación corporativa, cree que Toyota puede aprovechar las dificultades actuales para salir reforzada. Pero para eso debe jugar bien sus cartas. "Las crisis de este tipo son crisis de percepciones. Si el cliente percibe que Toyota está siendo seria reconociendo un error y lo subsana a tiempo, como parece ser, su marca saldrá más reforzada de lo que estaba", augura.

En este sentido, Toyoda asumió el miércoles que la compañía podría haber crecido demasiado rápido, provocando una desatención en la formación del personal para asegurar la calidad de sus productos. La Administración estadounidense quiere que sea el propio Toyoda quien de la cara en Washington pero el directivo japonés se resiste de momento y delega la representación de la compañía en varios subordinados.

Casos como el de Toyota ponen de manifiesto la importancia de disponer de un protocolo de actuación del que echar mano en situaciones de crisis. "Lamentablemente, la mayoría de las empresas que disponen de estos planes suelen ser aquellas que ya han atravesado por una. Es clave no improvisar, tener una estructura flexible que pueda gestionar el riesgo", indica Laura Illa, profesora del Grado de Comunicación de IE University. Esta opinión es compartida por Enrique Alcat: "La mayoría de las empresas están orientadas a ganar dinero, pero no están preparadas para dar la talla cuando se tienen que preocupar de su prestigio".

Hay sectores empresariales como el farmacéutico, el automovilístico, el alimentario o el energético, que suelen estar más expuestos a sufrir una crisis. Sin embargo, ninguna empresa está libre de peligro. Por eso es fundamental contar con un protocolo de actuación, invertir en formar a los directivos para que sepan cómo reaccionar y contar con un gabinete de comunicación. "Hay que tomar las riendas. Si tú no comunicas otros lo van a hacer por ti. Decir siempre la verdad y actuar con transparencia facilita que el cliente entienda el problema", aconseja Trias de Bes.

Buscar soluciones rápidas como inundar el mercado de publicidad para reforzar la imagen de marca es una opción que los expertos desaconsejan basándose en otras experiencias. Uno de los casos paradigmáticos de mala gestión de crisis en España es el de Aguas de Solares, una marca que llegó a tener una cuota de mercado del 50%. En marzo de 1977 se supo que su agua mineral contenía una bacteria que, aunque no era perjudicial para la salud, estaba prohibida. "Solares basó su estrategia de comunicación en la saturación publicitaria, dejando a un lado la actividad de relaciones públicas. Se equivocó, no rectificó y hoy en día ocupa un lugar irrelevante dentro del mercado", señala Ángel Luis Cervera, profesor de ESIC, en el libro Comunicación total (ESIC Editorial, 2004).

Un caso similar, pero resuelto de forma más exitosa, fue el de Perrier. En 1990 se detectan en las botellas concentraciones de benceno tres veces superiores a las permitidas. La reacción inicial del grupo francés fue la de retirar del mercado una partida de botellas y minimizar la importancia del suceso. Las ventas empezaron a resentirse y Perrier reaccionó creando un comité de crisis, reconociendo y admitiendo el problema e iniciando una campaña de comunicación que le llevó a pedir disculpas a los diferentes públicos. "La empresa reconoció su error, rectificó a tiempo y hoy ocupa, nuevamente, el liderazgo", concluye Cervera.

Las crisis de Perrier y Aguas de Solares ocurrieron mucho antes de la llegada de Internet. ¿En qué medida condicionan las nuevas tecnologías las estrategias de las compañías cuando afrontan problemas? Arturo Pinedo cree que Internet puede formar parte del problema para las compañías en crisis, pero también de la solución. "La Red hace que un problema en Tailandia llegue a España casi en tiempo real. Otra dificultad que plantea es que la crisis va a permanecer de forma indefinida en las noticias que aparecen en los buscadores. Sin embargo, Internet también ofrece la posibilidad de acceder de forma directa a millones de personas sin esperar a los mensajes que transmiten los medios de comunicación", reflexiona este consultor.

Para apagar un incendio hay que ver el humo. Para solventar una crisis es básico reconocer que hay un problema. Siguiendo con esta analogía, en un fuego es clave apagar los rescoldos, y en una crisis saber gestionar la poscrisis. Una vez apagados los focos mediáticos, la tentación de volver al día a día y no tomar las medidas prometidas es elevada.

Decálogo para sobrevivir a una crisis

En su libro Y ahora, ¿qué? (Empresa activa), Enrique Alcat da 10 consejos para que una empresa salga fortalecida de una crisis:

- Decir siempre la verdad. Hay que llamar a las cosas por su nombre y ser responsable.

- El silencio no es rentable. Las empresas, en casos de crisis, tienen el deber moral de informar. La callada por respuesta acrecienta la percepción negativa.

- La oportunidad de volver a empezar. Toda crisis es una oportunidad para hacer balance y corregir errores.

- Preparación y prevención. La correcta gestión de una crisis pasa por estar preparados. Las crisis llegan sin avisar.

- Proactividad. Los miedos paralizantes o dejar que el tiempo pase sin tomar ninguna medida son dos errores comunes. Ante una crisis siempre se debe adoptar un papel proactivo y tomar las riendas de la situación antes de que las tomen los demás.

- Transmitir confianza. El objetivo de toda crisis pasa por devolver a la empresa la situación de partida y para ello debe gestionar las percepciones para que los públicos afectados recuperen la confianza.

- Comité de crisis. Las personas que integran el comité deben conocer muy bien qué tienen que hacer en cada momento y no deben dejar nada a la improvisación.

- Comunicación interna y externa. Si importante es lo que se dice de cara al exterior, no lo es menos lo que se tiene que decir "dentro". El personal interno debe enterarse por los medios que la empresa confeccione y no por terceros, porque se generan rumores tóxicos.

- La gestión de las emociones. Las crisis afectan a las personas y, antes que primar factores de índole económica, se deben tener en cuenta aspectos relacionados con la salud y seguridad, muy especialmente en casos graves o excepcionales.

- Manual de Comunicación de Crisis. Es la mejor herramienta para afrontar cualquier crisis. Es la hoja de ruta necesaria que toda empresa debe tener ante cualquier imprevisto y que, lamentablemente, brilla por su ausencia en la inmensa mayoría de empresas de todo tipo y tamaño.

Referencia:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aprenda/pedir/perdon/salvar/empresa/elpepusoc/20100219elpepisoc_1/Tes

Saturday, 13 February 2010

Los tres pilares de un rendimiento óptimo.



Existen tres capas en la mayoría de los profesionales que pueden activarse para potenciar su rendimiento. Si es capaz de descubrir estas tres capas y aplicar acertadamente las estrategias que despiertan estos tres niveles de optimización, podrá ayudar a las personas de su equipo a superar las barreras en el desempeño y aumentar los resultados.

1.
Las fortalezas. Ayude a las personas que trabajan con usted a descubrir, desarrollar y perfeccionar sus puntos fuertes. Una vez que haya puesto en marcha este proceso de mejora, compruebe su evolución y efectúe una nueva distribución de las cargas de trabajo en función de los nuevos resultados obtenidos en las capacidades de los profesionales de su equipo. Cada éxito que obtengan las personas que se hallan bajo su responsabilidad deberá ir acompañado de una felicitación y un reconocimiento, así como de la explicación del proceso de desarrollo planificado inicialmente.

2.
Los estímulos. Esfuércese por conocer lo que motiva a los miembros de su equipo para, de esa manera, utilizar los estímulos correctos para ayudarlos a superarse a sí mismos y perseverar. Deberá ser consciente de que no todas las personas necesitan la misma fuente de motivación; por ejemplo, a algunas personas, los retos las hacen crecerse, mientras que a otras las desaniman por completo y funcionan mejor con objetivos progresivamente más exigentes.

3.
Los estilos de aprendizaje. Tómese su tiempo para comprender bien la forma en la que procesa la información cada una de las personas de su equipo. Existen tres estilos fundamentales:

- Las personas con tendencia al análisis necesitan descomponer las tareas por partes para comprenderlas en su conjunto.

- Los perfiles más tendentes a la ejecución prosperan cuando se les deja espacio para la dispersión; se toman más tiempo, pero aprenden de sus propios errores.

- Los observadores suelen necesitar ver el resultado global del proceso para extraer la lección después de la experiencia.

Referencias:
Confederación Española de Directivos y Ejecutivos

Sunday, 4 October 2009

DELEGAR. No se delega la RESPONSABILIDAD, sino la AUTORIDAD..


Planteamiento previo: cuando un directivo delega, ello no implica ordenar la ejecución de un trabajo dictando los procedimientos necesarios; tampoco significa quitarse trabajo de encima o desprenderse de tareas engorrosas o aburridas. Es preciso destacar que, al hacerlo, el directivo no se libera de las responsabilidades correspondientes: sólo se delega la autoridad, no la responsabilidad.

Si un directivo conoce y domina con precisión cuál es su autoridad y responsabilidad, según el cargo que desempeña, entonces estará en condiciones de saber cuáles tareas puede delegar con el fin de optimizar el aprovechamiento del tiempo y lograr una dirección exitosa.

Delegar es confiar en un subordinado la misión de alcanzar un objetivo, realizar una tarea o cumplir con un trabajo, brindándole autonomía o libertad en la forma de elegir los medios y el camino para conseguirlo.

Hay que delegar:

· CONFIANDO en la gente en quien se delega.

· COMPARTIENDO las responsabilidades del trabajo.

· Dando FACULTAD para tomar decisiones.

· Brindando la LIBERTAD de acción necesaria.

· Dando la AUTORIDAD necesaria.

Al delegar, el directivo consigue libertad para realizar aquellas tareas que sólo él puede y debe hacer. También contribuye a mejorar la eficiencia del equipo, puede dedicarse mejor a las funciones de dirección, hace más interesante el trabajo de los colaboradores y, además, prepara sustitutos capaces de funcionar en caso de ausencia o de relevo en puestos de mando en el largo plazo.

Un directivo debe delegar todo aquello que sus colaboradores puedan realizar como él o mejor, pero no puede transferir su responsabilidad ante el mando superior. Tampoco debe descuidar la formación de sus colaboradores, ni la disciplina ni la moral del grupo que dirige.

Se debe delegar en personas competentes y con disponibilidad de tiempo, si bien es necesario que ellas acepten libremente la responsabilidad conferida, pues ésta no se puede imponer. Además, al hacerlo es necesario tomar en cuenta la estructura jerárquica de la empresa o del área.

A partir de diferentes criterios, pueden enumerarse un conjunto de requisitos para delegar eficazmente la autoridad:

· Definir políticas de acción, objetivos y alcances.

· Informar sobre los recursos disponibles y el tiempo con el que se cuenta.

· Establecer el mecanismo de control que sea necesario.

· Aprovechar los errores para aprender.

· Estimular los aciertos.

· Delegar de forma gradual, de tareas sencillas a responsabilidades más complejas.

· Hacer sentir al colaborador que se tiene confianza en él.

· Otorgarle la autoridad necesaria al colaborador.

· Asegurarse de que el colaborador acepte su papel y lo comprenda.

· Ofrecerle apoyo al colaborador en caso de necesitarlo.

· No interferir en el campo que se le ha confiado al colaborador.

· Aceptar que el colaborador pueda realizar el trabajo de una forma distinta a la propia.

Un directivo que desconoce las razones por las cuales no delega o lo hace muy poco puede analizar los siguientes elementos; entre ellos seguramente encontrará un buen motivo para realizar un cambio personal.

· Incapacidad de organizar su trabajo y de distinguir lo que puede y lo que no puede delegar.

· Por rutina continúa haciendo trabajos que realizaba cuando no era directivo.

· Falta de disciplina personal. Se prefiere hacer uno mismo el trabajo, en vez de dedicar el tiempo necesario para entrenar al colaborador. Si bien de esta forma se gana tiempo a corto plazo, a la larga perdemos.

· Orgullo y sobrevaloración propia. El directivo se imagina ser el único capaz de ejercer tal o cual actividad.

· Egoísmo. Se reserva para sí las tareas más interesantes.

· Temor de los de abajo, considerándolos como rivales. Para parecer indispensable impide a su personal que sepa demasiado.

· Temor de los de arriba, pues no quiere exponerse a los reproches de sus superiores.

A los directivos les resulta muy difícil delegar autoridad; quieren llevar a cabo las tareas más importantes, las más agradables o las de gran impacto con el fin de lograr futuros ascensos u otros méritos; sobre todo, no quieren perder el control. Un directivo que busque crear un clima de trabajo favorable delega todo lo necesario para conseguir un enfoque participativo de sus colaboradores así como para elevar la motivación. La premisa básica es: la autoridad se delega y la responsabilidad se comparte.

Referencias:

Profesor Luis Gómez

Profesor Kinick Kretner

Sunday, 27 September 2009

LIDERAZGO. El líder tiene que saber escuchar y mirar a los ojos.


Entrevista a Koldo Saratxaga

La edad le habrá dado madurez y perspectiva, incluso alguna pausa en su discurso, pero no mermado la emoción que contagia. Su entusiasmo por la vida y por construir en grupo, le confiere una experiencia que comparte allí donde le llaman, ya en las más prestigiosas universidades, ya en la escuela del barrio. Desborda gozo por lo que hace y por eso hechiza y por eso se le hace tan difícil detener el torrente de su verbo. Acostumbra a decir que si existieran recetas infalibles y dispusiera de ellas, dedicaría su vida a repartirlas gratuitamente. Aun siendo falibles sus fórmulas, es feliz regalándolas.

Ese verbo encendido, a menudo algo incendiario, revela una profunda fe en el ser humano. Su discurso contundente, no exento de algún que otro juramento, toca corazones. Él habla siempre de las “tripas”, pero el impacto de su mensaje, a un tiempo exigente y esperanzado, va más arriba.

Cree en la naturaleza humana, en su creatividad, sus posibilidades y los hechos le han dado la razón. Su secreto es saber sacar lo mejor de las personas. Pero llamar a su puerta no sale gratis. Quien quiera trabajar con él, sabe que tendrá que repartir ganancias. El empresario que le fiche, sabe que habrá de bajarse del pedestal y establecer proyecto común y relaciones de confianza, no de autoridad con los trabajadores.


Lleva treinta años transformando radicalmente la empresa. Es consciente de que su enfoque es aún para minorías: “Muchos me empujan y empujan para que me vaya fuera...” Pocos aceptan en la empresa su envite: “No jerarquía, compartir, transparencia, beneficios para todos…” Va contracorriente, pero no le importa. Disfruta sembrando y sabe que su cosecha es a largo plazo. Afirma que sólo un 2% de las organizaciones, (empresas), han cambiado su modelo de una manera clara y no ficticia.

Nos cita temprano en el corazón de un Bilbao saturado de obras. Es primavera tardía, pero él vive una juventud eterna: “No nos dejan volar y después las alas no nos crecen… No nos dejan soñar, no nos dejan ser nosotros mismos…” No le perturba la mañana lluviosa y plomiza. A las ocho de la mañana en una cafetería frente al Guggenheim de Bilbao, este hombre indomable, ya clama por la libertad. Se ha batido largo por ella. Dice que se hubiera conformado con unas cabras y un huerto, o con el taparrabos de Sidharta, pero el destino y alguna seria amenaza de su mujer, le llevaron a asesorar y dirigir grandes empresas vascas.

Ama la libertad como a nada. Peleó duro en su tiempo para que sus hijas no le llevaran notas a casa. Él sólo quería saber si eran felices, si disfrutaban con sus compañeros en la ikastola. Ahora alberga la misma preocupación para con sus nietas. En el presente sigue peleando para que absolutamente a nadie le corten las alas.

Su libertad fue ejercitada desde la austeridad de la postguerra. Recuerda la naranja dividida en muchas rajitas para que llegara para todos en su escondido caserío natal de Sopuerta. La escasa comida bien repartida con sus hermanos en aquellos años duros de la infancia, le aleccionó en el gozo de compartir. Pero el casero de la Bizkaia profunda se instruyó y saltó al mundo. Los cambios eran inherentes a su compromiso con las empresas en las que trabajaba, una suerte de revolución que pedía mucho de quien se sumaba a ella, ya jefes, ya subordinados. Por encima de todo, pedía ser uno mismo.

Se especializó en resucitar empresas moribundas. Quienes aceptaron su terapia de choque, triunfaron. En Irizar se empleó desde 1991 hasta 2005. A los pocos años de su entrada, los autobuses de Ormaiztegi se paseaban por todo el mundo. Tras revolucionar allí la forma de hacer empresa, se subió a los aviones y comenzó a levantar filiales de la multinacional vasca en Brasil, en China, en la India, en Sudáfrica... Su empuje extrovertido y a la vez riguroso, su trato coherente y cercano le reportó importantes satisfacciones profesionales, pero sobre todo amigos en todos esos continentes.

A los sesenta y tres años sigue irredento. La pasión no ha mermado en este hombre de nervio a flor de piel. Las arrugas delatan también que todo lo ha dado. Por eso también ha pedido tanto a los suyos y han triunfado. Ha demolido mucho, pero ha construido más, por eso los alumnos de Harvard han de aprender a pronunciar la “tx” de su complicado apellido.

En vez de morir de éxito, este luchador imperturbable quiso empezar de nuevo y se puso a reflotar nuevas empresas. Ahora dirige la consultora “K2K emocionando” (
www.k2kemocionando.com): “No somos consultores al uso. No nos gusta ese calificativo. Nos consideramos facilitadores, dinamizadores, personas ilusionadas para conseguir el cambio organizacional hacia un modelo de gestión radicalmente distinto, basado en un nuevo estilo de relaciones, es decir, basado en las personas. Nos encanta emocionar a los demás, ilusionarles, hacerles sentir la necesidad del cambio, hacerles actores del mismo y, por tanto, dueños del éxito.”

Se revela ante lo impuesto y lo caduco, ante quienes sólo repiten esquemas de dependencia del ayer, ante quienes sucumben a la monotonía, ante quienes siguen ignorando al hombre que se esconde detrás de cada trabajador… Se revela, jura y perjura, pero a la vez crea con sorprendente facilidad un ambiente de cercanía, franqueza y mutua comodidad.

Se comulgue o no con su pensamiento revolucionario, nadie dudará que Saratxaga se entrega por entero a cada instante. Sabe que su destino es poner todo patas arriba. El caso es que ha triunfado en su rebelión, ya por su carisma arrollador, ya por lo acertado de sus propuestas, ya porque ha sabido rodearse siempre de gente adecuada, de un competente equipo.

El nervio no se le agota en las mesas de trabajo. Llega a casa y coge la azada y cultiva tomates y labra la madera. Se levanta de buena mañana y va a ver la huerta. Ha hecho buena parte de su propia casa. La tierra, la piedra, la madera son elementos constitutivos de su día a día. Los toca y se siente cómodo. Dice que eso le añade sensibilidad especial hacia lo humano. El dinero para él es un problema, más que una solución. Su profesora de yoga le dijo que es un alma vieja.

No lleva reloj, ni pulseras, ni cadenas…, nada que le ate. En la entrevista que nos concede, se le va el tiempo sin darse cuenta. No nos conoce, pero se entrega por entero. Nos regala tres horas grabadora en mano. No sin pena, le soltamos: “Koldo, son ya las once…” Cuando le damos la hora, sale disparado y nos deja solos ante el reto imposible de transmitiros toda la pasión que nos ha volcado.

¿El haber trabajado con equipos de China, la India, Brasil, Sudáfrica, México… te habrá dado un conocimiento profundo de la naturaleza humana?
He trabajado en cuatro continentes, estuvimos a punto de hacerlo también en Australia, pero no fue posible por la llegada de un cambio de moneda. He pateado el mundo para buscar los lugares donde levantar las fábricas, para buscar posibles socios… Siempre he conocido el origen de las nuevas empresas. Hasta saber cómo y con quién has de aliarte es preciso hacer muchos viajes. Así trabajábamos. En realidad no he buscado, sino que he esperado a que las circunstancias se concitaran.

“Oye Koldo, ¿lo de la India para cuándo…?”
Me preguntaban los periodistas. Yo les decía, para su asombro, que no lo sabía. “Pero bueno, ¿cómo es esto? Todo el mundo tiene un plan estratégico que define el cuándo!” Pues no… No me programaba. Si queríamos hacer algo para siglos, dos o tres años no iban a ningún lado. No sabía cuándo íbamos a estar en India y en Latinoamérica, pero sí sabía que un día se crearían las condiciones apropiadas para arrancar allí. Era preciso encontrar el entorno, el momento, los compañeros…

Es necesario definir bien la idea, los objetivos. “Queremos estar en tal lugar, de esta forma…”. A partir de ahí, el resto se va armando con paciencia. En Argentina nos regalaban fábricas. Dije que no. Nosotros queríamos montar algo que no fuera especulativo y sólo para tres o cuatro años, queríamos montar a largo plazo para aquella zona del mundo.

¿Si sabemos dónde vamos, el resto resulta más sencillo?
Así es. A los jóvenes a los que imparto master, les digo: “Tenéis que saber bien lo que queréis. Son treinta y cinco años de convivencia, treinta y cinco años de creatividad, treinta y cinco años de ser vosotros…”. Hay que saber huir de los lugares en que no nos desarrollamos, en los que no estamos a gusto. Si no los hay, es preciso crearlos, pero por nada te quedes enganchado a un puesto, a una mesa, a unos euros… Es un tercio de tu vida.

¿Qué has aprendido a la vuelta de todos esos aviones, de todos esos tours por el mundo…?
He aprendido que hay gente maravillosa en todos los lugares. Empleaba mucho tiempo en pensar quién era la persona idónea para responsabilizarse de la nueva unidad creada, quién la iba a hacer crecer. Me encanta el riesgo, me encanta tomar decisiones.

¿Cada día un lienzo nuevo…?
Si hacemos siempre lo mismo, no podemos ganar en experiencia. Ya podemos llevar treinta años en un trabajo, que si no hemos cambiado de actividad, será como un solo año de experiencia. Tengo cincuenta y cinco años de experiencia, porque ningún día he hecho lo mismo que el anterior. Me levanto cada mañana con ilusión y lo que hago, lo hago desde las tripas.

¿Para innovar necesitamos talento?
Las empresas están a la búsqueda del talento. Yo pongo mi talento, mis valores cognitivos, si estoy a gusto, si vivo lo que hago. Tengo que tener pasión. El talento no se compra con dinero. El talento no es algo que llevas contigo y lo enchufas a la mañana cuando entras al trabajo.

No hay dos personas iguales, ni dos días iguales. El modelo piramidal que no permite crecer, es un fracaso. Todas las personas somos creativas, interactivas, emprendedoras..., unas más y otras menos.

¿Por qué te preocupa tan especialmente el tema de la educación?
Desde pequeños se nos cortan las alas. Desde los siete años ya se nos impone una forma de estar en el mundo. En el aula no vemos más caras que las del profesor, sólo vemos las espaldas, las cabezas y las nucas de los compañeros. No vemos sus ojos, no los vemos de frente. De esta forma no tenemos ocasión de encontrarnos, de compartir, de dialogar con ellos o ellas. Llegamos a adultos y no sabemos interactuar. No sabemos comunicar desde las tripas.

Tristemente la educación se ve limitada a textos para aprender un examen. La educación no se puede reducir al aprendizaje de unas asignaturas predeterminadas, impartidas por un profesor treinta años mayor que el alumno, sin que medie comunicación. Si en la sociedad falta interactuación y cooperación, es porque ya la educación se diseña de esa forma.

¿Has batallado también en este ámbito?
¿Cómo vamos a ser creativos, si no sabemos lo que es la libertad? Yo no quería notas para mis hijas en la ikastola, yo quería saber si mis hijas eran felices en ella, si marchaban de casa con ilusión. No nos dejan volar. Ahora estoy preocupado con mis nietas.

No nos han educado a relacionarnos. Ahora llegan los reyes del marqueting y nos llevan como quieren a la locura del consumo, porque así, en esa pasividad, hemos sido marcados desde pequeños.

¿Ese déficit de comunicación es padecido después por la empresa?
Estamos en entornos laborales durante decenios sin saber nada del otro. No conocemos a nuestros compañeros de trabajo. Sabemos que es del Atletic, que veranea en Lekeitio y que tiene dos hijos. Punto. El “ganarás el pan con el sudor de tu frente” nos ha lastrado para toda la vida. ¿Por qué no disfrutar en el entorno de trabajo?

¿Cuál es para ti la clave de ese disfrute?
Para disfrutar primero hemos de saber lo que queremos. Quiero dinero y prestigio o quiero un lugar donde realizarme como ser. ¿Qué quieres, fichar en una multinacional para poder decir “yo trabajo en el...”, aunque sea cualquier cosa, o trabajar en una Pyme pequeña en la que haces de todo, colaboras, compartes, aprendes, creas…?

Es indispensable saber lo que queremos. No nos quejemos después que soy un pringado que trabaja catorce horas al día. Se nos educa en crecer sin límite, en tirar en la pirámide para arriba como locos.

¿Qué echas en falta en el líder de hoy?
El líder tiene que saber escuchar, pero igualmente mirar a los ojos. Es preciso crear un nuevo tipo de relaciones. El actual es una locura. El líder no tiene por función controlar y machacar a los que dan menos de sí mismos, sino precisamente de estimularlos. Los jefes han de reparar que cuentan con personas, no con números. No podemos dejar a las personas en segundo plano. Yo no veo obreros, sino personas inteligentes, capaces de hacer maravillas. Es preciso dar poder y primacía a las personas.

Hemos de pasar del “mi” al “nuestro”. Ya no es mi despacho, mi mesa, mi ordenador, mis clientes…. Nos apropiamos de cosas porque estamos o nos sentimos en un nivel de estatus superior. No soy amigo de este tipo de expresiones: “mi gente”, “los de abajo…” Es importante poner el posesivo en plural. Somos uno más en el seno del grupo. Nos apropiamos del trabajo grupal con una facilidad asombrosa. “Como son “míos”…, yo puedo decidir por ellos.” Es una locura que responde a unas ansias surgidas de un modelo educativo erróneo.

¿Tu borrador de la otra empresa posible?
Ética, reparto de beneficios, trabajo en equipo, transparencia, no horarios, compartir todo… Ese es el modelo que planteamos al conjunto de toda las personas que constituyen la organización. No es fácil porque hay una inercia enorme del pasado. En realidad el nuevo estilo de relaciones que planteamos no es sólo para la empresa, sino para la vida, para el fomento de correctas relaciones a todos los niveles.

En el ensayo de estas nuevas relaciones, necesariamente surgen roces. Ello no nos ha de desmoralizar. Es natural cuando hay un proyecto común. Hay que expresarse y dirimir en camaradería esos roces…

Lo que escribo, lo he hecho. No digo nada que no haya hecho o no haga ahora. En estos momentos “K2k emocionando” estamos en quince organizaciones de todo tipo.

¿Tu borrador del otro mundo posible?
Sostenibilidad no es sólo cuidar el medio ambiente, sino también el humano. El humano es el eje. Prefiero hablar de desarrollo humano sostenible.

Hay crisis de valores, de poder, de conocimiento… Las organizaciones siguen estando dominadas, dirigidas y decididas por quien puso el capital y los demás obedecen. Una vez más, el poder del capital, pero eso ya ha pasado a la historia. Las personas han de ser el eje en las organizaciones. Sin el conocimiento y la ilusión de las personas no habría empresa. He ahí el valor fundamental.

¿Cómo incentivas esa ilusión en los trabajadores?
No me hablen a mí de mano de obra…, sino de personas. El modelo piramidal que tenemos es de hace siglos y propio del ejército. Se habla mucho de cambio, pero las cosas siguen bien controladas desde arriba. “Como yo he puesto el dinero, yo me llevo la cosecha…” Donde hay transparencia, donde hay confianza, los beneficios se reparten más equitativamente. ¿Cómo no va a pensar el trabajador en marchar, si no se implica, si no sabe de qué va la partida, de qué va el juego, si no sabe lo que crea, la importancia de lo que hace…?

He lanzado en diferentes foros el reto de observar el desarrollo a diez años de una organización con modelo arcaico y mano de obra barata, en un país de los llamados de bajo coste y una empresa como las nuestras, con los costes de aquí, pero con gente ilusionada, con gente cercana al cliente, con gente que piensa y desarrolla. A ver cuál prospera más…

El modelo del control, de la jerarquía autoritaria, del “ordeno y mando”, va a cambiar necesariamente. No tiene futuro el esquema de producir, producir y controlar y controlar, en el que la persona, el trabajador, queda relegado a simple mano de obra.

¿Cuáles son las mayores dificultades para la transformación de la empresa?
Conozco a miles de empresarios. Los dos grandes problemas para la transformación de la empresa actual son el pánico a la transparencia y a la pérdida de poder. Cuando un pequeño ejecutivo logra el poder y dinero ya se cree…

Estamos además con un miedo, con una incertidumbre por la crisis financiera que es un desastre.

¿Por qué no progresa más ese modelo basado en las personas?
He visto mucha resistencia a este modelo basado en las personas. Se encuentra mucha oposición porque exige mucha comunicación en vez del habitual “ordeno y mando”, pero a la larga es más efectivo y también productivo. Es preciso ganarse a la persona, no considerarle un subalterno sin posibilidad de pensar. Ya no tendrás que controlarlo. Vale la pena emplear una hora para explicarle algo, en vez de ordenárselo sin más.

Aún hoy el compartir, el hablarnos, el ceder… en el seno de la organización es contracultura, implica un estilo de relaciones diferente.

¿Papel de los sindicatos…?
Los sindicatos están bastante obsoletos. Vienen del mismo modelo educativo imperante y no se están adaptando a los tiempos y las necesidades.

Cuando nosotros como asesores, vamos a hacer un cambio organizacional, convocamos asambleas y las hacemos con todas las personas en activo, con acuerdos mayoritarios, compartiendo desde el principio lo que será la nueva relación. Eso no lo hace ninguna consultora del mundo.

¿Cómo contemplas la tan mentada crisis económica?
La pérdida de dinero por la crisis puede ser, según lo veamos, incluso liberadora. Puede suponer quitarnos lastres. El mundo de antes era algo ficticio.

No tengo apego al dinero. Lo que tengo no lo he buscado, sino que me lo he encontrado. Estuve en los primeros años en Irizar de presidente, de coordinador general y creando empresas y no era el que más ganaba. En mi vida me he preocupado por un aumento de sueldo.

¿Hay esperanza para este mundo?
Estoy convencido de que empezamos una nueva era. De lo contrario, para no sumar nada, para no cambiar nada yo ya me habría retirado. Creo en la juventud. Creo en la siembra. Cuido mi huerta todos los días. Tengo el concepto de siembra. Si sembramos, recogeremos. Se habla ya de cosas que antes ni se tocaban. Ayer éramos aún más “cuatro locos”. Hoy hay más sensibilidad que nunca. Confío en que mis nietas vivirán en un mundo mejor, menos abocado a la carrera y al consumo.

¿Ese contacto directo y cotidiano con la tierra, cuál es la mayor enseñanza que te ha reportado?
La tierra siempre responde. La tierra siempre es agradecida. Es un ejemplo de gratitud, pero es preciso tener paciencia. A nada que le das, te lo devuelve multiplicado, pero hay que esperar. No podemos sembrar hoy y recoger mañana. La cosecha depende de nuestra sensibilidad y cuidados. Tenemos de evitar ese concepto tan arraigado en el mundo de cosechar continuamente. Todo el día con la espalda abajo y cosechando sin parar...

¿Desvinculados de la tierra no hay futuro?
No lo hay. La naturaleza es para compartirla, no para dominarla. A veces voy con mis nietas a la huerta, ellas ven cómo la cuido, ven que no le echo química… Cuando forzamos a las personas se revelan, otro tanto ocurre con la naturaleza. Es cuando vienen los desastres.

¿Volvemos una y otra vez a este mundo?
Si sólo fuera una vida, esto sería una tomadura de pelo. Estamos en procesos evolutivos. Creo en la reencarnación, de lo contrario no se puede explicar tanta injusticia recaída sobre alguien, tanta desigualdad en el mundo… ¿Por qué yo me siento tan afortunado en la vida? ¿A qué es debido que otros se sientan tan estrellados? Sin embargo la vida sigue y los buenos actos de hoy encontrarán su gratificación. Sentir, ser sensibles a los demás, ayudarles…, tiene su recompensa. No necesariamente en dinero, pues la economía no da la felicidad.

¿Cómo manifiestas ese agradecimiento tuyo por la vida?
Estoy muy agradecido a la vida. Expreso ese agradecimiento compartiendo lo que he visto y experimentado y en ese compartir, en esa entrega, no pongo límite de tiempo, ni de ilusión.

¿Consideras que en el ser humano mora algo divino?
No sé si se puede decir esto, pero yo creo que nosotros somos Dios, dioses en potencia. Tenemos una parte de Dios, de ese Ser Supremo, sin embargo no creo en el Dios que nos han contado. Somos capaces de conseguir todo aquello que nos propongamos a nada que lo emprendamos con ganas, con energía y con ilusión. Cuando nos trazamos retos que “a priori” parecen imposibles, indica que ya estamos en el buen camino.

Creo en una energía superior que envuelve todo. No puedo creer en Alguien superior que nos domina. No puedo estar pendiente ochenta años de mi vida de un Ser que me va a perdonar o no… Hemos de respetarnos entre nosotros, hemos de hacer todo el bien que podamos, pero para ello no necesitamos a nadie que nos esté juzgando.

¿Somos dotados de un potencial infinito de amor y creación?
Yo creo que sí, sin embargo las religiones han minimizado las capacidades de las personas. Son tantos siglos de “esto hay que hacerlo así y así…” En todos los ámbitos se nos ha inculcado que tenemos que hacer esto y aquello para mantenernos dentro de los cánones. Si lo quieres hacer de otra forma, te cortan las alas.

Somos seres humanos con las alas cortadas en lo emocional, en lo educacional, en lo espiritual. Se nos educa para ser dirigidos en todos los ámbitos. ¿Cómo es posible que tan pocos a base de miedo dominen a tantos? ¿Por qué hemos de ser sumisos, si nacemos libres, si nacemos con todas las capacidades del mundo? Aquí particularmente se nos ha inculcado en una cultura de no expresar nuestros sentimientos.